Soy periodista en una televisión internacional y trabajo diariamente con grandes volúmenes de imágenes procedentes de todo el mundo. En ocasiones, la presión sobre las redes y los sistemas provoca fallos de transmisión que generan archivos corruptos e imágenes inesperadas, frutos del error digital.
Este es el punto de partida del proyecto audiovisual De subir al árbol. Vivo y trabajo en Madrid pero mi familia reside en Asturias, donde nací y crecí. Durante mis frecuentes viajes a la región, realizo fotografías y vídeos en áreas rurales y despobladas en proceso de rehabilitación.
En muchos pueblos de montaña, especialmente en el entorno de Las Ubiñas-La Mesa, de donde eran mis abuelos, la limitada conectividad dificulta el teletrabajo con archivos audiovisuales de alta calidad. Para explorar esta realidad, me desplazo a varias aldeas y, utilizando un ordenador portátil, realizo envíos de vídeo a través de la red en condiciones equivalentes a las de una jornada laboral remota.
Tarde o temprano, el resultado es siempre el mismo: el archivo termina corrompiéndose. Lejos de entenderse únicamente como un error, este fallo tecnológico, imprevisible y extrañamente bello, se transforma en un acontecimiento visual capaz de generar nuevas formas estéticas, una especie de expresión visual de la frustración digital.
A través del videomapping, los archivos corruptos vuelven a los paisajes que les dieron origen. Las imágenes regresan transformadas por el error digital y se funden de nuevo con fachadas, caminos y montañas, cerrando un bucle entre memoria, tecnología y territorio.
De subir al árbol indaga en la capacidad del territorio para resistirse a una conquista total por parte de la tecnología. Se configura como un acto de rebeldía, de oposición. El proyecto se sitúa así en un territorio donde lo poético y lo político convergen, donde el paisaje deformado se rebela contra su propia captura.
I am a journalist working for an international television network, where I deal daily with large volumes of images arriving from all over the world. At times, the strain placed on networks and transmission systems causes failures that generate corrupted files and unexpected images born from digital error.
This is the starting point of De Subir al Árbol (Climbing the Tree), an audiovisual project. I live and work in Madrid, but my family remains in Asturias, where I was born and raised. During my frequent visits to the region, I produce photographs and videos in rural and depopulated areas undergoing processes of revitalisation.
In many mountain villages, particularly in the Las Ubiñas–La Mesa area, where my grandparents were born, limited connectivity makes it difficult to work remotely with high-quality audiovisual files. To explore this reality, I travel to different villages and, using a laptop computer, upload video files under conditions equivalent to those of a remote working day.
Sooner or later, the outcome is always the same: the file becomes corrupted. Rather than being understood solely as an error, this technological failure—unpredictable and strangely beautiful—becomes a visual event capable of generating new aesthetic forms, a kind of visual expression of digital frustration.
Through videomapping, the corrupted files return to the landscapes from which they originated. The images come back transformed by digital error and merge once again with façades, paths and mountains, completing a loop between memory, technology and territory.
De Subir al Árbol investigates the capacity of the landscape to resist total technological conquest. It emerges as an act of resistance, a gesture of opposition. The project occupies a space where the poetic and the political converge, where the distorted landscape rebels against its own capture.